martes, julio 28, 2009

Paisano de Hurlingham



El viernes armamos el bolso y nos fuimos a Mvd a visitar a PB. No lo veíamos desde enero en Lima y asique era tentador irse a pasar unos días a compartir unos mates, tomar unos vinitos o, incluso, salir a comer por ahí, porque, para decirlo con palabras de Schmidt, "Uruguay tiene una gastronomía bastante extraña. Una gastronomía discutible porque «el Chivito», que es la Tour Eiffel del Uruguay, es un sándwich nomás". Pero aún así el fin-de-semana-de-relax anduvo muy bien.

El domingo llego la hora del largo regreso. El empresariado k aún no pone en funcionamiento la terminal que levantaron gracias a todo el tráfico desviado por el corte en Gualeguaychú. A la inauguración no pueden olvidar invitar a Alfredito, eh, ni tampoco a toda la muchachada que todavía está sobre el puente. Además, hay que decir que la terminal de BA les quedó preciosa.

En fin, la fila para embarcar en Colonia era larga, pero avanzaba con cierta agilidad, asique uno no perdía el tiempo en malhumorarse con los piolas que ganan 45'' colándose un par de lugares. Subo al barco y me voy para la planta superior, aunque no sé bien porqué: el nivel de abajo no da buen rollo, arriba debe haber mejor vista. Igual, ya anocheció hace un rato, asique no sé bien qué vista voy buscando. Ahora que lo pienso mejor, debe ser de esos comportamientos adquiridos sin notarlo, pequeñas manías como ir en el primer vagón del subte o lavarse la cabeza antes de jabonarse el cuerpo. Melvin Udall tenía muchas más que yo, asique no hay motivo para andarse preocupando.

Cuando termino de subir la escalera, por delante mío pasa un flaco de rulos. Él va, con paso raudo, para la cafetería del barco y yo ya venía con la idea de tomar un café para cortar la siesta del autobus y ponerme a leer, asique me pongo detrás de él en la fila.

Él pide dos cafés y una gaseosa. Mientras espera que le sirvan sus cafés, cosa que abordo parece que demanda bastante más tiempo que en cualquier barcito porteño, el empleado de la caja lo llama para que, entretanto, vaya pagando. Le pregunta si quiere algo más y el flaco de rulos le dice que había estado buscando unos sandwich's pero que él no los veía por ahí. El empleado de la caja se los va a conseguir al otro lado de la barra pero de camino se lleva por delante al empleado que estaba en la máquina de café. No pareció muy duro, porque ni se detuvo, pero el de la máquina hace un gesto acusando el golpe. El flaco de rulos le dice "Uhh! Te mató". El otro asiente con una sonrisa y gira para preguntarme a mí qué quiero. Le pido un café grande, pero me dice "Sólo tengo de este tamaño" y con el índice me indica un vasito más bien mediano. No era lo que quería, pero le digo que está bien, a fin de cuentas uno no puede andar peleando por todo.

Mientras espero mi café, el tipo de la caja vuelve con dos sandwich's. Cuando le dice el precio total, el flaco de rulos le dice que va a pagar en pesos uruguayos. El cajero ahora le repite el precio en uruguayos. El flaco de rulos paga y se me pega buscando azúcar, edulcorante y servilletas, que estaban en la barra, justo delante mío. Esa etapa ya la había adelantado mientras el de la máquina demoraba en servir un vasito mediano el tiempo de servirlo y además de traer el café en mula desde el eje cafetero. Ya se iba a ir cuando noto que no había agarrado esos batidores plásticos descartables y se los alcanzo sin que él me los pida. El flaco de rulos me mira, los agarra, me agradece y yo sólo le respondo "De nada".

A decir verdad, para estas cosas soy demasiado tímido, debí decirle: "Ricardo, si alguien acá tiene que andar dando las gracias, creo que debería dártelas yo a vos".

Qué groso que es Mollo.

[Calle de los Suspiros, capturada acá]

viernes, mayo 01, 2009

I am Legend


Un día como hoy, hace apenas 15 años, Ayrton Senna daba el paso que separaba al mejor piloto de todos los tiempos de la leyende eterna. Tres campeonatos del mundo, a los que habría que agregar una cuarta corona hurtada por largo brazo del poder en 1989; y 41 victorias en GP's dieron testimonio de la talla de un piloto único, irrepetible e inolvidable.

No se trató, sin embargo, de un ícono aislado. Sus duelos con Alain Prost en los 80's y muy tempranos 90's marcaron una época de oro en una F1 que, desde entonces, fue sólo una sombra de aquella.

Aquí dejo un pequeño homenaje, ínfimo, pero memorable: aquel día que, bajo una lluvia torrencial en Donington Park, en una misma vuelta, saltó de la cuarta posición a la punta, dejando atrás a corredores de la talla de Alain Prost, Michael Schumacher y Damon Hill (en conjunto: 12 títulos del mundo) como si se tratara de domingueros.

jueves, enero 01, 2009

The torch



El lado positivo es que, difícilmente, la cosa pueda empeorar.

Feliz año!

[KAL's cartoon, acá]

martes, setiembre 30, 2008

Disciplina partidaria, cierta paradoja panóptica y el fin de la historia


El Criador, que se las sabe lungas, ayer analizaba el voto del Congreso (bah, en realidad, de la Cámara de Representantes; hoy me levanté detallista) contra el proyecto de salvataje de la Administración Bush en términos de un "dilema del prisionero": a cada legislador, individualmente considerado, le conviene votar de acuerdo al calor popular (en contra), en especial cuando faltan pocas semanas para las elecciones legislativas (!!); y esperar que los votos ajenos (a favor) alcancen para aprobar el proyecto. Así, otros pagan el pato, pero todos comemos la cena. En cualquier caso, aquí hay un supuesto improbado: ¿realmente los legisladores creían que este paquete de medidas era técnicamente la solución más adecuada a la crisis? Si simplemente no lo creían, ahí no hay voto estratégico, sino pura ética de la convicción. Pero hagamos como que sí.

La situación plantea un dilema alrededor del problema de la información. Por un lado, la literatura convencional afirma que el voto nominal (es decir, saber qué vota cada legislador) favorece la disciplina partidaria, porque los jefes de bancada tienen la oportunidad de sancionar a los "desertores"; un trabajo bien conocido de Tomassi, Jones, Saiegh y Spiller analiza cómo funciona este mecanismo en el Congreso argentino. Los ingleses, que son muy directos, al encargado de controlar al rebaño le dicen whip. Sin embargo, si el poder del partido en el proceso de renominación es escaso, se relaja una condición teórica crucial y, quizás, la información comienza a operar en un sentido diferente.

* *

Ahora bien, ¿cuánta información a mano del votante es adecuada? Suki seguro dirá mucha y, por eso, hace campaña diciendo que "Internet tiene que transformarse en LA herramienta para consagrar el derecho a saber". Más allá de este punto normativo, en términos empíricos aquí creemos que la cantidad de información puede modificar el comportamiento del legislador; siempre que vaya combinada con altos grados de movilización social y, más aún, grupos de presión organizados y movilizados.

Observemos algunos casos comparados. Tanto las leyes impulsadas por Blumberg (y sus masivas movilizaciones) como la reforma del Consejo de la Magistratura tuvieron alta repercusión pública, pero cuando el asunto tocaba fibras cruciales del poder, el kirchnerismo omitió las quejas y avanzó disciplinando a la tropa. Sin embargo, cuando al conocimiento público se sumaron actores movilizados, con la capacidad de presionar (algunos dirán apretar, otros escrachar; bueno, eso) a los legisladores, tal como ocurrió en el Affaire 125, aún cuando se trató de un proyecto considerado fundamental por el gobierno, el kirchnerismo tuvo problemas para asegurar la lealtad partidaria. Los riesgos que los legisladores percibían para sus carreras políticas fueron más amenazantes que el whip de turno.

Los amantes de la política de la anti-política, que aman que algunos voten leyes según lo que les dice el corazón antes que de acuerdo con lo que piensan (y parece boludo ponerse a aclarar que sentir y pensar son cosas diferentes), amarán también este escenario. Pero otros, como quien firma, que aman la política articulada alrededor de posiciones ideológicas, tienen muchas dudas al respecto.

El brillante Albert Hirschman, en un clásico trabajo de ciencia social, reflexionaba sobre los efectos de la movilización diciendo algo como ...it has long been an article of faith of political theory that the proper functioning of democracy requires a maximally alert, active, and vocal public. [...] Since the democratic system appeared to survive this apathy rather well, it became clear that the relations between political activism of the citizens and stable democracy are considerably more complex than had once been thought. As in the case of exit, a mixture of alert and inert citizens, or even an alternation of involvement and withdrawal, may actually serve democracy better than either total, permanent activism or total apathy. Reformulando a Hirschman, digamos que el funcionamiento de la democracia se verá fortalecido por la cantidad y calidad de la información del votante, ma non troppo. Votantes plenamente informados pueden significar la cima del cortoplacismo y la parálisis política.

* *

¿Será este el último post del Coronel? Honestamente, no lo sabemos. El "ritmo" (bueno, de alguna forma hay que llamarlo) de posteos durante septiembre es una prueba clara, muy clara, de cierto cansancio con el blog (este), con los blogs (en general) y con la blogósfera (como ámbito).

A fin de cuentas, ya cualquier pelotudo tiene un blog.

domingo, setiembre 21, 2008

Money


Al principio había un blog. Desconozco si estaba el logos, pero al menos hubo un blog. Pero de un tiempo a esta parte, ahora ya no se lleva lo que se solía llevar. Si dios ha muerto, porqué tendría que ser eterno el blog....

* *

El mundo ha vivido una semana agitada, donde el crack de los mercados financieros parecían/parecen (tache lo que no corresponda) poner en duda el mundo tal como los conocemos. Es decir, un puñado de tipos tiran los dados como apostadores compulsivos, pero en esta ocasión todos somos la apuesta.

Así es la vida. Así es el capitalismo. Allá y acá, también. Si usted es un hombre de a pie y tomó un crédito sin estar seguro de poder pagarlo, es (quién podría dudarlo) un irresponsable; pero si usted es un banquero y formó una cartera de inversiones insostenible, a lo mucho será un respetable banquero en problemas. En la misma línea, una quincenal revista catalana se pregunta: Por qué Ricardo Jaime llama "delincuentes" a los que incendiaron vagones pero llama "estimado señor Cirigliano" al dueño de TBA.

Qué es robar un banco, al lado de fundarlo. ¿O no, Zabalita?

sábado, setiembre 13, 2008

Hablando se entiende la gente?

(a veces sí, a veces no)

Ante otro pico en la crisis política boliviana, hace un tiempo reflexionamos sobre (el que creemos es) el nudo gordiano del conflicto: la fractura entre el Oriente y el Occidente boliviano. Más allá que, a mediados de esta semana, Evo salió a vender humo (y sorprende que observadores de izquierda, con su usual acento sobre los factores estructurales de la política, se queden atrapados en esta humareda) a fin de galvanizar su apoyo tanto interno como externo, los desafíos a resolver están puertas adentro.

Bolivia, como muchos otros países latinoamericanos, presenta un fuerte desbalance inter-regional. Sin embargo, la diferencia específica radica en que las instituciones políticas bolivianas son por un lado muy rígidas; y por otro están asentadas sobre las regiones otrora centrales pero hoy en un visible retraso relativo. Si este escenario es en sí inestable, el intento del gobierno masista de sancionar una constitución que no sólo ignora demandas autonomistas que lo pre-existen sino también a cualquier oposición política, no puede hacer otra cosa que encender la mecha de una mezcla explosiva.

El pool de referéndums revocatorios de hace algunas semanas no podían resolver el conflicto, sino polarizar aún más las posiciones, porque la disputa no giraba alrededor de la legitimidad de las autoridades electas, sino sobre la distribución de competencias entre Estado central y prefecturas. Pero si el recurso era (desde el inicio visiblemente) inútil, el empate que tuvo por resultado condujo a un inevitable empantanamiento: los votantes rechazaron la revocación del mandato de Evo, pero también de los prefectos opositores. Nadie gana, nadie pierde, nadie avanza.

Los hechos de las últimas horas han llegado a un punto de violencia difícil de sostener. Las últimas noticias indican la disposición de las partes de sentarse a negociar. ¿Pero qué temas estarán en la agenda de negociación? Aquí creemos que sólo una solución lijphartiana puede producir una situación de equilibrio político; y también creemos que este resultado sólo se puede alcanzar dando un paso atrás en el proyecto constituyente. El texto constitucional en discusión no parece ser, tal como decíamos en otra oportunidad, un pacto sustentable.

Hay días en que creo que el club de los deliberativos tienen mucha razón sobre ciertos temas.

Y sí. Sé perfectamente que más de uno me va a putear por este posteo; pueden hacerlo en los comments. Pasa que tengo este blog para decir lo que me parece, aunque alguno putee. Qué va'cer...

miércoles, setiembre 10, 2008

Acción-Reacción



Tal como puede observarse en la imágen de más abajo (que resume una encuesta abierta durante algo más de una semana, click para agrandar), a pesar de la barrileteada intentada por sus compañeros entre lunes y martes, los lectores de este blog tienen un juicio notablemente homogéneo sobre el choque Méndez-Falcao e, implícitamente, sobre la violencia en el fútbol.

El 90.9% de los lectores (proporción a todas luces notable) considera que la violenta entrada de Falcao sobre Méndez aquella noche de mayo, seguida de la ausencia de castigo y coronada por el cinismo constituyen el pico de deslealtad en el enfrentamiento. En algún punto, como aquí sugerimos varios días antes del partido, la ausencia de castigo conduciría indefectiblemente a revanchas por mano propia, por sí muy condenables, pero no por ello menos explicables.



La mirada implícita en ese 90.9% supone una noción (para usar la expresión de Karl Mannheim) relacional de la violencia. Observar sólo la reacción, desanclada de su contexto, constituye un ejercicio de análisis no sólo vacío sino funcional a aquellos que antes eludieron el castigo.

Por el contrario, notas como esta constituyen una versión no comparada y no situada del fenómeno. Primero, está ausente cualquier marco de comparación y se culmina, indefectiblemente, en comentarios de peluquería de barrio. ¿Acaso se pega más ahora que antes, digamos hace 20 ó 30 años? Dudo mucho. Y mis dudas se sustentan en la ausencia de comparación: en la nota no existe sustento empírico alguno para dejar picando ese cómo se pega en el fútbol..., sino un relato impresionista y a medida. Segundo, los hechos son presentados como si ocurrieran cortados en el vacío, como si pudieran ser fácilmente separados de su reciente historia de violencia, mala intención, ausencia de castigo y cinismo.

En última instancia, la polémica expone una de las justificaciones centrales de la pena: evitar que las víctimas hagan justicia por mano propia y se transformen así en victimarios que generan, a su vez, nuevas represalias, estimulando un espiral de violencia y revanchas. La pena existe, entre otras cosas, para recrear condiciones de paz en un conjunto; en este caso, entre jugadores de fútbol. Falcao, al no ser sancionado en su hora, en lugar de pagar su "mala leche" con fechas de suspensión lo hace sufriendo en carne propia la injustificable represalia de su víctima de ayer. Ahora, el mismo Tribunal para el cual esto merecía sólo una fecha de suspensión, castiga con tres fechas a Mendez. E intenta cerrar ese espiral.

Bonus-track

El comentario de Bilardo post-partido y post-expulsión fue, por decirlo de algún modo, memorable. Su crítica fue algo como "si sabés que estás con 10, no podés hacerte expulsar por una calentura y dejar con 9 a tu equipo". Bilardismo qímicamente puro. A lo único que se refiere es al resultado, la violencia es circunstancial.

[Ilustración, acá]