miércoles, septiembre 10, 2008

Acción-Reacción



Tal como puede observarse en la imágen de más abajo (que resume una encuesta abierta durante algo más de una semana, click para agrandar), a pesar de la barrileteada intentada por sus compañeros entre lunes y martes, los lectores de este blog tienen un juicio notablemente homogéneo sobre el choque Méndez-Falcao e, implícitamente, sobre la violencia en el fútbol.

El 90.9% de los lectores (proporción a todas luces notable) considera que la violenta entrada de Falcao sobre Méndez aquella noche de mayo, seguida de la ausencia de castigo y coronada por el cinismo constituyen el pico de deslealtad en el enfrentamiento. En algún punto, como aquí sugerimos varios días antes del partido, la ausencia de castigo conduciría indefectiblemente a revanchas por mano propia, por sí muy condenables, pero no por ello menos explicables.



La mirada implícita en ese 90.9% supone una noción (para usar la expresión de Karl Mannheim) relacional de la violencia. Observar sólo la reacción, desanclada de su contexto, constituye un ejercicio de análisis no sólo vacío sino funcional a aquellos que antes eludieron el castigo.

Por el contrario, notas como esta constituyen una versión no comparada y no situada del fenómeno. Primero, está ausente cualquier marco de comparación y se culmina, indefectiblemente, en comentarios de peluquería de barrio. ¿Acaso se pega más ahora que antes, digamos hace 20 ó 30 años? Dudo mucho. Y mis dudas se sustentan en la ausencia de comparación: en la nota no existe sustento empírico alguno para dejar picando ese cómo se pega en el fútbol..., sino un relato impresionista y a medida. Segundo, los hechos son presentados como si ocurrieran cortados en el vacío, como si pudieran ser fácilmente separados de su reciente historia de violencia, mala intención, ausencia de castigo y cinismo.

En última instancia, la polémica expone una de las justificaciones centrales de la pena: evitar que las víctimas hagan justicia por mano propia y se transformen así en victimarios que generan, a su vez, nuevas represalias, estimulando un espiral de violencia y revanchas. La pena existe, entre otras cosas, para recrear condiciones de paz en un conjunto; en este caso, entre jugadores de fútbol. Falcao, al no ser sancionado en su hora, en lugar de pagar su "mala leche" con fechas de suspensión lo hace sufriendo en carne propia la injustificable represalia de su víctima de ayer. Ahora, el mismo Tribunal para el cual esto merecía sólo una fecha de suspensión, castiga con tres fechas a Mendez. E intenta cerrar ese espiral.

Bonus-track

El comentario de Bilardo post-partido y post-expulsión fue, por decirlo de algún modo, memorable. Su crítica fue algo como "si sabés que estás con 10, no podés hacerte expulsar por una calentura y dejar con 9 a tu equipo". Bilardismo qímicamente puro. A lo único que se refiere es al resultado, la violencia es circunstancial.

[Ilustración, acá]

2 comentarios:

Maq dijo...

Buen punto el del castigo institucionalizado para evitar la justicia por mano propia. Pero: 1. Un tribunal de disciplina que reclama ser obedecido no puede aceptar la justicia por mano propia, porque significa un desafío a su autoridad: si convalidara algo así estaría reconociendo que no siempre es capaz de administrar justicia; y 2. En este caso particular, lo de falcao a mendez fue en la copa libertadores, ¿ahí no es la conmebol la que debe establecer la sanción?

PD: "impresionista" es con "s"

Aureliano Buendía dijo...

Maq: Está claro que se trata de dos tribunales diferentes, lo que implica un entrecruzamiento de arenas complejo.

Pero mi punto está más relacionado con notas como la linkeada en el post o columnas como esta, porque, honestamente, me tienen muy hinchado las bolas los periodistas deportivos a.) pontificando sobre el juego y jugadores, sin el mínimo contexto; y b.) pidiendo sanciones ejemplares para clubes chicos y medianos; y jugadores de clubes chicos y medianos, pero jamás de los grandes.

Cuando Falcao aparece hablando de quebrar a un colega con la distancia y el desdén con el que uno hablaría de una minidevaluación de bath tailandés; yo no leí ninguna columna de Mauri así. Pero Méndez no juega en River.

pd. gracias por la corrección; a veces se me pasa algún error.