miércoles, abril 30, 2008

Primero hay que saber sufrir



Al final, Ramón tomó nota de la soga que le tiramos en el peor momento y el equipo suma doce victorias en los últimos catorce juegos. No está mal.

Jugar con River es, como todo cuervo honesto sabe, una tortura, un complejo gigante por una paternidad indisimulable. Confieso que ver quién nos tocaba en el cruce fue motivo de honda desazón.

Aún así, hoy se jugó de igual a igual, contra un equipo complicado y en un buen momento. Se ganó el partido porque se ganó la batalla en el medio. A riesgo de ser parcial, yo vi un San Lorenzo que dominó todo el partido, salvo diez minutos en la primera parte (entre los 10' y los 20').

Pero cómo se sufre. Así no hay corazón que aguante.

Ojalá que el domingo diluvie.

2 comentarios:

caminar dijo...

"Primero, hay que saber sufrir,
después, amar; después, PARTIR
y, al fin, andar sin pensamientos".

Le confieso , Coronel, que hace tiempo que no visito el Monumental. Cuando lo hacía mis partidos preferidos eran contra San Lorenzo:

1. Va mucha gente y tienen buena hinchada.
2. Es un grande que se fue a la "B", lo cual motiva cantitos que me gustan mucho.
3. La tarde-noche trae un victoria segura.

Mucha suerte; les auguro una derrota.

Aureliano Buendía dijo...

Caminar: Como habrá notado, el tono del posteo es bien moderado, aún enfatiza la paternidad. De hecho, cada vez que fui a la cancha de River (exceptuando partidos de selección, que han sido pocos), me volví a casa con las manos vacías. Muy probablemente, la derrota que más recuerde y lamente sea el 1-1 que nos dejó afuera de la Libertadores '96.

Ese fue nuestro último equipo de San Lorenzo con chapa para pelear la Copa, mucho más que este. Ese mediocampo fue el mejor de aquellos años y, aún así, no alcanzó. Pero se encontró con aquel River que era difícil de parangonar. No obstante, este es mucho menos que aquel, asique el juego está abierto.

Me abstengo de hacer pronósticos. Festejaré o lloraré, pero sin hacer pronósticos.

(el domingo se espera un día nublado; ni el clima nos da una mano...)