viernes, mayo 30, 2008

Aquel Mayo



Aquel Mayo significó, en lo cultural, un punto de ruptura indudable. Desafiar lo establecido, soñar lo imposible, luchar por lo que se desea, plantarse con una sonrisa socarrona ante el poder.

Aunque criticado desde la izquierda por no intentar salirse de los marcos burgueses, aquí creemos que su espíritu transmite vitalidad, creación, aspiraciones.

Cerramos el mes de mayo con esta breve referencia a los hechos de aquel otro Mayo, del que han pasado ya cuarenta años.

[Foto, acá]

7 comentarios:

Estudiante crónica dijo...

bajos los adoquines, la playa!

Anónimo dijo...

Bueno...bajo algunos adoquines, también había barro. Por supuesto, gran evento el mayo´68...

Pero, en general, me parece que la "memoria" que se hizo fue demasiado estática. Además (y por supuesto), hubo mucho espacio para la "tilinguería" berreta.

Hoy, en el Periódico de Catalunya salió un artículo titulado "Al fin se termina Mayo" haciendo referencia a los excesos en su "celebración". Me dio gracia, me siento un poco igual. ¿Qué va a quedar para los 50 años?

Lo que más me gustó de la bambolla del asunto es que hace que las banderas de Sarkozy (el "sepulturero") sean las del cinismo.

(www.caminar.wordpress.com)

Aureliano Buendía dijo...

Caminar: Al menos reconózcame que aquí ni hicimos un panegírico del acontecimiento, ni nos pasamos el mes entero posteando sobre el asunto. Pero algo quería postear.

Niceforo dijo...

Marx prohibió a sus hijos que llegaran tarde
a la dulce hoguera de la insurrección
la poesía salió a la calle
reconocimos nuestros rostros
supimos que todo es posible
en 1968...

J.SABINA

Anónimo dijo...

Ja, ja...Está muy bien, se lo agradezco.

Le pregunto: ¿puede compartir con nosotros algún artículo al respecto que lo haya conmovido particularmente?

Gracias. Saluti.

(www.caminar.wordpress.com)

Julián dijo...

Cnel:

Me sumo al pedido de "Caminar"

En los últimos días estoy notando una enorme cantidad de opinólogos que relacionan el Mayo Francés con el Cordobazo y realmente me da bronca. Por eso agradezco que usted no lo haya hecho. Tal vez me mire desdeñoso y crea que alguien formado no realizaría semejante opereta, pero no, sólo Horacio tarcus publicó un muy buen artículo en "Ñ" desmintiendo esa comparación burda.

Ya se sabe que si buscamos una historia de buenos y malos no la vamos a encontrar. En este acontecimiento histórico de enorme relevancia esa frase cabe también.

El Mayo Francés acaba de cumplir cuarenta años. Tiene todas las heridas, las tristezas, las muecas, los desengaños y las ilusiones rotas que tienen todos aquellos que alguna vez soñáron con cambiar algo en este mundo notablemente propenso a romper esperanzas. Uno tiene la sensación de que todo se ha vuelto incomprensible y trágico en el mundo de hoy, pero por el momento no lo diremos.

Estoy leyendo una novela de Bernardo Verbitsky(padre de Horacio, el Perro) donde situá su acción en 1969 y el protagonista(él mismo) va a paris y ve todo quieto y no lo puede creer. Además es anterior al plebiscito y el Partido del Orden se asemeja imbatible. Se nota mucho que fue escrito en otra época, por caso, Bernie Verbitsky todavía tenía esperanzas en la por entonces pujante URSS.

Un Saludo

Aureliano Buendía dijo...

Muchachos, están poniendo en mi boca palabras que no dije.

Estoy de acuerdo que la comparación entre el Mayo Francés y el Cordobazo es superficial e imprecisa. El punto en común, quizás el único, probablemente sea la extraña combinación obrero estudiantil; pero si porque hay obreros y estudiantes vamos a decir que son la misma cosa, estamos fritos, nos quedamos sin categorías. Quizás más interesante sea la comparación de los hechos de la Plaza Tlatelolco.

En cualquier caso, cabe hacer una concesión: se trató de una misma época. Y esto no es sólo destacar la coetaneidad, sino un período histórico de convergencia de procesos variados, pero que en conjunto dieron paso a años vertiginosos. Tampoco vamos a decir que no tienen naaaaada que ver.

El posteo fue un breve, fugaz y sencillo homenaje a los sueños y aspiraciones de una generación que, con sus grandezas y miserias, con sus coherencias e incoherencias, un poco aún nos llama la atención. Pero a cuarenta años de distancia, no puede sino parecernos remoto, distante, otro mundo.