lunes, junio 23, 2008

Fetiches de la izquierda


Dice hoy el ministro Lino Barañao en la nota de tapa del más importante medio orgánico del kirchnerismo:

La universidad pública tiene que asumir que no es gratuita sino que está siendo subsidiada por un 95 por ciento de la población que no tiene acceso a la educación universitaria. No basta con decir que la universidad pública está al servicio de las necesidades sociales si uno no dice cuáles son. En las universidades de los países desarrollados se ha incorporado el concepto de innovación, el contribuir a la creación de empresas, al desarrollo económico como una asignatura ineludible de la universidad. [...] Hoy por hoy la universidad tiene que tener una coherencia de objetivos con el Estado: hay una política de Estado que fija objetivos en el desarrollo científico-tecnológico, la universidad debe tener una política coherente para formar los recursos humanos necesarios para que ese desarrollo tenga lugar.

Estamos de acuerdo. De hecho, en un viejo (y desordenado) posteo, argumentamos en una dirección similar. Pero Lino querido, no sabés en dónde te has metido, no sabés con qué te has metido.

Contra-revolucionario es lo más amable que te van a decir.

6 comentarios:

Yaya dijo...

Le van a decir contra revolucionario, pero por motivos equivocados, porque Marañao pretende una universidad alineada con el desarrollo de las empresas, que supuestamente van a contribuir al desarrollo del país. ¿Qué lo diferencia de la política de los 90? No se olviden que él viene de Biosidus.

Julián dijo...

"Fetiches de la izquierda"

Genial. Marxismo Puro!

Usted no sabe donde se mete Cnel, fíjese que a mí me fue mal y no pincho ni corto.

Cordiales

Aureliano Buendía dijo...

Yaya: La universidad pública no puede seguir viviendo en un mundo paralelo, como si no tuviera responsabilidades ante la sociedad, aferrada a una reforma de 1918!!! como si el mundo fuera el mismo. En el mundo se debate el rol de la universidad (o, como usted ejemplifica, la relación universidad-empresa); acá no se debate nada. Y si uno quiere debatir, uno es un burgués sin conciencia nacional...

Julián: Yo tampoco ni pincho ni corto.

Yaya dijo...

Coincido en que hay que debatir el rol de la universidad, y como dirían los troskos, las camarillas no permiten (olvidándose que tambien pertenecen, por lo menos en la UBA). La universidad se ha transformado en un archipiélago de ideas sueltas, donde cada uno tira para su lado, pero sin un norte claro. Lo sufro, soy docente.

Aureliano Buendía dijo...

Creo que Barañao tiene un fuerte sesgo hacia las "ciencias duras" en desmedro de otras disciplinas. Por ese motivo, cuando uno lee la nota, siempre tiene la sensación que nos está diciendo: acá se gradúa mucho psicólogo y poco ingeniero, lo cual remite a un espacio del imaginario colectivo que indica que el progreso se "construye" desde la actividad productiva.

En el mundillo de las ciencias sociales, del que soy parte, hay/percibo cierto recelo con Barañao desde aquellas desafortunadísimas declaraciones de algún tiempo atrás. Pero como uno reconoce que existe ese imaginario colectivo que imagina a un científico como un señor de delantal blanco y una probeta en cada mano, asume no sin resignación que si se crea una cartera de ciencia y técnica, el ministro será un "científico".

Ahora bien, dicho esto, también creo que tiene que ser el gobierno nacional (sea desde un ministerio u otro) quien fije las líneas políticas de la Universidad pública. No sólo porque su posición permite una visión de conjunto sobre el rol de la Universidad; sino muy especialmente porque, tratándose de autoridades democráticamente electas, no veo motivo para sustraer de su espacio de decisión temas cruciales. Barañao no es de mi palo, "viene de Biosidus", pero es el ministro-secretario de un gobierno electo.

(en realidad, en una hipotética redistribución de competencias, creo que el tema universitario debería caer en manos de Tedesco; pero eso es otro tema)

pd. ¿en qué facultad enseña? ¿de qué área viene?

Saludos.

Yaya dijo...

Por suerte la política universitaria la fijará el Min. Tedesco, quién nos guste o no, de Educación sabe un poco más.
Como "típico" egresado de Exactas, el Miniministro (así lo llaman los compañeros de ATE) sufre de "positivismo" popperiano agudo y cree que el progreso sólo se logra a través de aquellas ciencias que permitan alguna verificación. Lamentablemente, el recelo tiene su razón de ser, ciertamente no confía en las Cs. Sociales, ¡si es pura discusión teológica! Estoy de acuerdo en que es ministro de un gobierno libremente elegido, pero la verdad, podrían haber elegido a otro. Una persona es lo que piensa, pero también lo que hace. Este señor "despidió" a su mentor, el Dr. Charreau de CONICET, justamente por esa razón, porque fué quién lo introdujo al mundo de la ciencia. Y, acuérdese que soy sociólogo, fué una de las mejores administraciones que se recuerden, por equilibrada y eficiente. Este sería un botón de muestra del pensamiento del ministro. Tendría que conocer a adónde fueron los fondos de la Agencia que dirigía: a financiar grandes empresas. En este contexto, que diga que la Universidad tiene que alinearse con las demandas de la sociedad -y menciona como aportes 3 pavadas que se suelen mencionar en todos los seminarios de CTS-, me parece que el señor está hablando de más de lo mismo.
No considero que el ministro tenga que ser un científico, creo que más bien debería ser un Tecnólogo.
Como mencioné antes, provengo de las Cs. Sociales y soy profesor de la UNTREF