jueves, noviembre 01, 2007

Fea la actitud

En la edición digital de Página/12 puede verse la noticia que pegamos justo aquí abajo:

Ginés González no descarta ceder su banca porteña a Juan Cabandie

¿Otro nieto recuperado al legislativo?

El ministro de Salud, Ginés González García, no descartó hoy la eventual cesión de su banca de legislador porteño a Juan Cabandié, el joven hijo de desaparecidos nacido dentro de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). El ministro aseguró que de todas maneras va a seguir trabajando "en el proyecto de Cristina Fernández".

Ginés es probablemente el ministro de este gobierno que más aprecio le genera al Coronel. Sin embargo, con esto cayó muy bajo al ignorar el deseo de los votantes de esta forma tan pero tan poco elegante. Ginés, querido, al menos te hubieras tomado la molestia de asumir en diciembre...

Y ese enfundarlo en términos de reivindicación de los desaparecidos por parte de los medios orgánicos es un asco. Y digo asco porque no encuentro otro término para calificar tamaña forma de bastardear una causa de nobleza indudable, tal como la lucha por la identidad de las víctimas del terror, para tapar estas pequeñas tramoyas de la política cotidiana.

5 comentarios:

Martín dijo...

Yo sinceramente preferiría que GGG continuase en su cargo. Entiendo perfectamente tu argumento, pero creo que puede hacer más "bien" siguiendo como ministro de Salud que como diputado en una Legislatura dominada por el macrismo. Sobre todo porque hay signos de que el próximo ministro de Salud podría dar un giro hacia la derecha con respecto a su predecesor.
Saludos

Aureliano Buendía dijo...

Probablemente coincida con tu opinión, pero convengamos que suena a tomada de pelo que un tipo se presente a elecciones y cuando todavía le falta mes y medio para asumir, ya esté candidateándose para otra cosa.

Pero lo que me rompe las bolas no es tanto eso, porque Ginés está lejos de ser el primero y tampoco será el último. Lo que me enferma es el título, porque en su cruzada diaria de encontrarle sólo "cosas buenas" al kirchnerismo, la nave insignia del progresismo bienpensante porteño no tienen ningún empacho en bastardear algo tan noble como la lucha por la identidad de tanta gente.

Y sabés qué es lo peor? Que me juego la cabeza que en cualquier momento aparece una hilera de boludos argumentando así. En fin, creo que Zabalita tenía una teoría del homo pelotudus porteño.

Aureliano Buendía dijo...

Otra cosa. Me quedé pensando en eso de "una Legislatura dominada por el macrismo".

Yo no estaría tan confiado en la solidez del bloque macrista como para hablar de "dominio", en la medida que en esa lista aparecía un caleidoscopio de dirigentes políticos con lealtades políticas múltiples, en no pocos casos contradictorias. Y en esa materia el macrismo no es rara avis: las listas de legisladores porteños han presentado esa característica desde hace tiempo, motivo por el cual proliferan bloques de todo tamaño en cuanto los legisladores pisan el recinto.

Igualmente, reconozco que parece haber hecho esfuerzos sustantivos en el último par de años. Y una prueba de ese esfuerzo es el hecho de llevar sólo una boleta de legisladores, mientras que sus principales competidores (Filmus, Telerman) llevaban un par de las ahora llamadas "colectoras".

La disciplina de los bloques legislativos está condicionada por la capacidad de los aparatos partidarios de condicionar una eventual reelección (o una candidatura para otro cargo) a la lealtad durante el mandato. En la medida que los partidos porteños sean etiquetas (por decir lo menos) lábiles, los bloques políticos no podrán nunca consolidarse como mecanismos de agregación legislativa.

Y, aunque suene políticamente incorrecto, el Coronel cree que sin disciplina partidaria, la política legislativa es caótica, testimonial e improductiva.

Martín dijo...

Con eso último estoy de acuerdo. El gran problema de la Argentina post 2001 es la falta de partidos políticos orgánicos. La CC, el FPV, el UNA y el PRO son espacios políticos que no han llegado a institucionalizarse del todo y que probablemente no sobrevivirán a sus creadores.
Saludos

Aureliano Buendía dijo...

En realidad, por lo general se trata de etiquetas políticas creadas para rodear a una figura, sin la cual el llamado espacio no existe. Qué sería el ARI o ahora la CC (aun no sé bien cuál es la diferencia) sin Carrió? o el PRO sin Macri? Sin esos dirigentes, esos llamados espacios no tienen existencia alguna. Tal como prueba la última elección presidencial, su presencia por sí no garantiza nada, sino vean la performance de López Murphy, pero sin ellos no existen.

Ahora la pregunta es: a.) estos dirigentes tienen intenciones de crear partidos? b.) en el caso que las tengan, tienen los recursos políticos e institucionales para hacerlos? y c.) hay incentivos para que la articulación de estructuras partidarias sea una respuesta racional al escenario político? Lamentablemente, todo parece indicar que la respuesta a las tres preguntas, ciertamente vinculadas entre sí, es negativa.

En esta dirección, el último libro de M. Leiras aporta algunos argumentos interesantes sobre estos puntos. En fin, igual eso puede ser asunto de otro posteo.